Pedro Flores imparte en la Casa-Museo León y Castillo de Telde un taller de poesía

El escritor grancanario insiste en que “la poesía también es literatura, no una mera transmisión de sentimientos”

“En la poesía lo importante es el ‘cómo’, el ‘qué’ importa menos”. Pedro Flores (1968) lo tiene claro, y así tratará de transmitir su concepto del verso en el Taller de Poesía que comenzará a impartir desde el día 1 de junio en la Casa-Museo León y Castillo de Telde. 

Flores, que subraya en su concepción creativa que “la poesía también es literatura, no una mera transmisión de sentimientos”, dirige esta iniciativa que se repetirá los sábados 15 y 29 de junio y 13 y 27 de julio. La inscripción, gratuita, está abierta al público (mayores de 18 años) y se puede formalizar en el mismo centro museístico (teléfono 928 691 377, correo electrónico leonycastillo@grancanaria.com). Las plazas previstas son quince.

El poeta grancanario, contrastado a lo largo de su trayectoria con sus diferentes publicaciones y premios, es también docente habitual en iniciativas dirigidas a un público que pretende progresar en su conocimiento del género y perfeccionar su escritura.

Flores advierte de que su taller “no lo planteo como un espacio donde la gente vaya a aprender a escribir. Primero tengo que aprender yo. Hay cierto talento que no se puede comunicar, y menos en el terreno de la poesía, que está tan libre de condicionantes previos”. Así, añade que “hay ciertos cursos, con ochenta personas, en los que te dan un diploma al final y te dicen que ya eres escritor. Yo no soy muy partidario de esto”. Pero, apunta, “sí que puedo compartir la poesía que me interesa, que considero de calidad, ponernos a escribir, que de eso se trata. Siempre digo a los alumnos que no se enseñarles cómo escribir un buen poema, pero por mi experiencia de treinta años sí que puedo decirlos lo que no deben hacer”.

En su concepto del verso, Flores comenta cómo “la poesía también es literatura, no una mera transmisión de sentimientos”. “Ese es un prejuicio que se tiene mucho con la poesía”, añade, “no todo el mundo va a escribir una novela o una obra de teatro. Pero hay gente que sí se atreve con un poema”.

“Como poeta me considero un aprendiz, que siempre está leyendo”, explica el escritor. “Me interesa que la gente que está en el curso lea: lo que no se debe repetir se aprende leyendo. En los talleres de narrativa siempre tienes unos principios técnicos a los que te puedes agarrar. En la poesía esos principios están muy diluidos”.

Bajo su punto de vista, “La poesía es el ‘cómo’, el ‘qué’ no importa. El buen lector de poesía quiere recibir una patada en la barriga. No se trata tanto de la visceralidad, sino de la conmoción estética. Eso es, al menos, lo que yo busco. Y entiendo que buen lector de poesía quiere eso”.

Aún así, Flores matiza que “el lector puede hacer terapia con el poema, pero el autor, generalmente, no. Eso sí, si haces terapia y el poema es fantástico, desde luego que no importa cómo has llegado a él”.

El autor plantea su taller desde un punto de vista práctico: “Básicamente, escribimos poesía. Primero damos unos textos, decimos por qué creemos que son buenos, y empezamos pronto a escribir. Aunque también los alumnos buscan un sitio para hablar de esas afición que tenemos en común, y en eso estos cursos también son importantes”.

Sobre su visión del panorama poético actual, Flores comenta que “ahora hay una poesía muy floja que es tendencia, que está en internet y que se vende mucho. Esa pseudo-poesía ha existido siempre, y desde mi punto de vista se mete en un mismo saco con la poesía de calidad, a veces con referencias editoriales importantes. Asisto a esto primero con esperanza, porque pienso que por fin la poesía puede vender 20.000 ejemplares, pero luego descubro que no tienen calidad lingüística. Aunque cada uno siempre tiene libertad para elegir…”.

En su experiencia, sin embargo, “la gente que viene a los cursos sí tiene claros, por lo general, los objetivos. Incluso a veces te encuentras con el paso del tiempo a alguien que ha crecido escribiendo, que ha logrado premios y éxitos”. 

Desde su lado de la docencia en estos talleres, el autor también conviene en que “yo aprendo de la gente que va. Y hasta te descubres construyendo tus propios argumentos: la buena poesía siempre debe estar viva”.

Pedro Flores

Pedro Flores (Las Palmas de Gran Canaria, 1968) inició su recorrido como poeta a finales de los años ochenta. Desde entonces ha construido una sólida trayectoria editorial y ha acumulado diferentes premios. Está considerado por la crítica como un poeta en continua denuncia social: transgresor y realista, se posiciona como un defensor de la dignidad y se destaca por su crítica a la sociedad contemporánea.

Flores, además de poemas, ha firmado libros de relatos, obras de teatro y cuentos para niños. Ha sido ganador de varias distinciones, entre ellas el Premio de Poesía Juventud y Cultura, Premio de Poesía Esperanza Espínola, Premio de Poesía Tomás Morales, Premio de Poesía Domingo Velázquez, Premio de Poesía Pedro García Cabrera, Premio de Poesía 650 Aniversario de la ciudad de Telde, Premio de Poesía Ciudad de Las Palmas, Premio de Poesía de la Universidad de Las Palmas, Premio de Poesía Juan Alvarado, Premio de narrativa Domingo Velázquez, Segundo Premio de Poesía Biblioteca de Iniesta, Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, Segundo Premio de Poesía Fray Luis de León, Premio de relato corto Isaac de Vega, Premio de cuento Cajacanarias, Premio de Poesía Ciudad de Tudela y Premio de Poesía Ciudad de Santa Cruz de La Palma. Además, ha sido finalista del Premio Nacional de la Crítica. Y Premio Nacional de Poesía JoséHierro en 2017

‘Simple condicional’ (1994), ‘Memorial del olvido’ (1996), ‘Nunca prendimos París’ (1998) o ‘El ocio fértil’ (1998) fueron sus primeros poemarios, en donde comenzó a sustentar su carrera. ‘Con la vida en los talones: antología poética 1992-2002’ (2003), ‘La poesía debe ser como la bala que mató a Kennedy’ (2010), ‘El último gancho de Kid Fracaso’ (2011), ‘Donde príncipes y bestias’ (2012), ‘El hombre que bebió con Dylan Thomas y otros sonetos’ (obra editada en 2014 y musicada por Andrés Molina, que como espectáculo también se llevó a las tablas del Teatro Leal, en La Laguna), ‘Como pasa el aire sobre el lomo de una bestia’ (2015), la antología ‘Salir rana’ (2016) o ‘Los huesos del Poeta’ (2019) son títulos que avalan su calidad y vigencia como autor.

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